Consiste en restaurar los volúmenes perdidos y crear puntos estratégicos de soporte estructural que mejoran el equilibrio y la proporción del rostro.
Con el paso del tiempo se produce reabsorción ósea, desplazamiento de compartimentos grasos y disminución del colágeno, lo que genera flacidez, surcos marcados y pérdida de definición mandibular y malar.
Mediante la aplicación precisa de ácido hialurónico en planos profundos y superficiales, se:
• Reponen volúmenes
• Proyectan arcos cigomáticos
• Definen línea mandibular
• Atenúan surcos nasogenianos
• Mejora el contorno facial
No se trata de “rellenar”, sino de reposicionar y sostener tejidos, devolviendo estructura y armonía de forma natural y progresiva.
La clave está en la técnica, el diagnóstico facial y el respeto por las proporciones individuales.